HIT EMOCIONAL (y III)

Como cuando salen los créditos del final y tú estás en una oscura sala de cine un domingo de invierno por la tarde y el acomodador parece molesto si te quedas hasta que la música cesa.

Como cuando el árbitro pita el final y sales disparado por el vomitorio del estadio y todos desfilan entre el blanco y el azul, con el resultado grabado en la frente hacia un lunes más, una semana más que tachar del calendario. Una semana más para reptar entre las siete en punto de la mañana y “El larguero”.

Como apagar una a una las luces de tu casa de verano el último día de vacaciones y seguir el ritual de siempre: bajar las persianas, cortar el agua, la luz, el gas.

Como un retrovisor apuntando al oeste, una noche de diciembre en una gran ciudad, una cerveza a solas en el balcón. Como "Don’t think twice, it’s alright" y "El libro de mi madre" y "Good Bye, Lenin!".

"Like a wheel" es una canción para finales: para los grandes, los cotidianos, los pequeños terremotos, los grandes cambios de vida. Es una canción para una mudanza, para emigrar, para aventurarse, para cerrar ciclos, para empezar algunos nuevos.


No se me ocurre mejor manera de cerrar éste y así dejar un nudo a medio hacer donde regresar en otro año, bajo otro título, emigrado. Y así ser como Platko en la hierba de otro país, un muro para el mar, un pararrayos que echa de menos la Galerna, un freno para el viento adverso y una vela para cuando sople a favor. Y así, seguir escribiendo cosas absurdas sobre discos y el tiempo y libros y matemáticas que cosen historias que conozco o me han pasado.

Y así, seguir teniendo tronco y brazos y cabeza para no olvidar nada.

Hasta pronto.

HIT EMOCIONAL (II)

Siempre llega un día en el que todo está por hacer, en el que la reconstrucción debe empezar de cero. Un día en el que te das cuenta de que no ha quedado piedra sobre piedra y todo lo que te rodea es como el páramo castellano: duro, bello, seco, desierto.

Siempre llega un día en el que pocas certezas quedan salvo que hay cosas que no se pueden arreglar. Que a veces son demasiadas las piezas de relaciones rotas, las amistades que ya no se quieren cuidar, los nudos deshechos con otras vidas antes indispensables.

Siempre llega un día en el que se toca el suelo y entonces sólo se puede subir, subir tan arriba como te atrevas a imaginar. Subir para tener buena vista sobre las ruinas y para tomar aire y para ser consciente de que todos somos frágiles como corazones de insectos.

Siempre llega el día en que hay que correr lejos. En el que hay que arriesgar, olvidar, escuchar un viejo y polvoriento blues que de aliento, dejar de querer entender los fines de semana inexplicables, viajar, buscar alguien que escuche, colgarte a su cuello, vivir.

Ese día salimos al escenario sin miedo. Y sólo somos tú y yo y nadie más. Y yo, yo soy Simon. Tú Garfunkel.

The New Raemon Tú, Garfunkel

HIT EMOCIONAL (I)

Era una tarde cualquiera en mi habitación cuando sonó como salido de un vinilo polvoriento casi rallado, casi doblado, casi enfermo. Y nunca supe bien cómo llegó hasta allí, pero rápidamente sentí el piano temblar, los vientos como de orquesta en un bar oscuro y lleno de humo, con apenas dos personas prestando atención (quizá tres), rompiendo conversaciones de sábado noche.

Era un vals para los borrachos, los abandonados y los solitarios y a mi me faltaba sólo una cosa para el hat-trick.

Aquella tarde, decía, a la sombra de un árbol que finalmente no pudo nacer, me pregunté si no había pasado mi juventud idealizando aquel presente y creyéndome libre del azar. Del capricho. De las excusas de los débiles. Y la pregunta salpicaba ya los márgenes de mis apuntes y los libros que leía y las canciones que escuchaba.

No fue hasta varios años después -cuando la respondiste sin pestañear- que supe que había cavado un agujero yo también, esperando simplemente a ser encontrado.

So I dug a tunnel underground
And waited patiently to be found
Until tomorrow then

Ed Harcourt Until tomorrow then de su disco “The Beautiful Lie” (2006)

BERNOULLI WAS RIGHT
5 canciones para geeks


1. Josh Ritter "Stuck to you"


Josh Ritter demuestra que el amor no hace crecer las flores, ni es responsable de combustiones espontáneas o del brillo de las estrellas. Aunque después, en un arranque de surrealismo cante:

No es el amor / El que convierte a la sartén en antiadherente /
Sino un conglomerado de poliuretano patentado top secret / micro extendido / con una capa de aluminio cargado negativamente / con cobre, acero y plomo / Pero desde que te has ido / Desearía estar pegado a ti


2. Flaming Lips "Do you realize?"


La ciencia, los números, las respuestas…Nada de esto es frío y descorazonador. Y esta es la demostración: los Flaming Lips cantan aquí a la vida desde la lógica y los datos para enseñarte a amarla.
"¿Te das cuenta de que / el sol no desciende, / es tan sólo una ilusión creada / por la rotación de la Tierra? / Y en vez de darles todas tus despedidas / Haz saber a todos que te das cuenta de que la vida va muy deprisa"

3. Iván Ferreiro "Personalidad múltiple"


Porque, como diría Panero, la esquizofrenia y la personalidad múltiple es una enfermedad maravillosa. Al menos aquí está tratada con cierto sentido del humor y con muchas matemáticas: "Los números pares no encontraban sus lugares / y los impares parecían números naturales / Los decimales sugerían que no éramos normales / y el infinito los convierte en números irracionales / IRRACIONALES / Y no hablaremos de los números primos / Que sólo se dividen por uno o por ellos mismos".

4. Spiritualized "Ladies and gentlemen, we are floating in space"


Si algún día me embarco en un viaje interestelar, esto va a estar petándolo en la radio. Y me pondré muy pesado con mi acompañante sobre la paradoja espacio tiempo y los agujeros negros y Bohr y Einstein y Everett. Porque así soy yo. "Pon tu dulce mano sobre la mía / y flotemos en el espacio / naveguemos por el tiempo".

5. La Costa Brava "Dos científicos (carrera por el premio)"


Me es imposible no sonreír al recordar a La Costa Brava. Por ese punto bestia en las letras, pero también su frescura y su halo casi adolescente. Y porque cuando suena la voz del desaparecido Sergio Algora, siempre es verano. "Dos científicos luchan por salvar la humanidad / luchan juntos los dos, se han vuelto locos".

BERNOULLI WAS RIGHT

5 canciones para geeks

1. Josh Ritter "Stuck to you"

Josh Ritter demuestra que el amor no hace crecer las flores, ni es responsable de combustiones espontáneas o del brillo de las estrellas. Aunque después, en un arranque de surrealismo cante:

No es el amor / El que convierte a la sartén en antiadherente / Sino un conglomerado de poliuretano patentado top secret / micro extendido / con una capa de aluminio cargado negativamente / con cobre, acero y plomo / Pero desde que te has ido / Desearía estar pegado a ti

2. Flaming Lips "Do you realize?"

La ciencia, los números, las respuestas…Nada de esto es frío y descorazonador. Y esta es la demostración: los Flaming Lips cantan aquí a la vida desde la lógica y los datos para enseñarte a amarla. "¿Te das cuenta de que / el sol no desciende, / es tan sólo una ilusión creada / por la rotación de la Tierra? / Y en vez de darles todas tus despedidas / Haz saber a todos que te das cuenta de que la vida va muy deprisa"

3. Iván Ferreiro "Personalidad múltiple"

Porque, como diría Panero, la esquizofrenia y la personalidad múltiple es una enfermedad maravillosa. Al menos aquí está tratada con cierto sentido del humor y con muchas matemáticas: "Los números pares no encontraban sus lugares / y los impares parecían números naturales / Los decimales sugerían que no éramos normales / y el infinito los convierte en números irracionales / IRRACIONALES / Y no hablaremos de los números primos / Que sólo se dividen por uno o por ellos mismos"

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4. Spiritualized "Ladies and gentlemen, we are floating in space"

Si algún día me embarco en un viaje interestelar, esto va a estar petándolo en la radio. Y me pondré muy pesado con mi acompañante sobre la paradoja espacio tiempo y los agujeros negros y Bohr y Einstein y Everett. Porque así soy yo. "Pon tu dulce mano sobre la mía / y flotemos en el espacio / naveguemos por el tiempo"

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5. La Costa Brava "Dos científicos (carrera por el premio)"

Me es imposible no sonreír al recordar a La Costa Brava. Por ese punto bestia en las letras, pero también su frescura y su halo casi adolescente. Y porque cuando suena la voz del desaparecido Sergio Algora, siempre es verano. "Dos científicos luchan por salvar la humanidad / luchan juntos los dos, se han vuelto locos"

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COSAS QUE SÉ PORQUE SOY UN GEEK (y III)

Durante mi poco interesante vida como estudiante de ingeniería, asistí a pocas fiestas, hice pocas locuras, conocí a poca gente e hice menos viajes de los que me hubiesen gustado. A cambio, pasé una cantidad ridícula de horas observando la complejidad del universo: la termodinámica, las máquinas, los agujeros negros, la ciencia de los materiales, la química…Si hay una enseñanza vital en la carrera es que nada es tan sencillo como parece. El trabajo de un ingeniero consiste precisamente en conocer esa complejidad, desarrollarla y, cual vago adolescente consciente de sus limitaciones, simplificarla para obtener resultados “suficientemente buenos” en la práctica.

Recuerdo la tarde en que observé a un veterano profesor llenar pizarras con algún desarrollo matemático eterno. Varias horas y decenas de hojas después, y tras una lógica que dejó heridos entre el alumnado, comenzó un razonamiento paralelo que ponderaba la influencia de varios de los sumandos en el resultado final y gracias al cual la mitad de la ecuación obtenida tras horas de esfuerzo, adelgazaba hasta el punto de ser posible (más o menos) memorizarla.

El estupor fue evidente. Algunos incluso protestaron. Mi profesor se giró tras recuadrar el resultado y, con una media sonrisa dijo: “Así es. Este resultado no es del todo cierto, o lo que es lo mismo, es absolutamente falso. Pero sin embargo, los aviones vuelan”.

En aquel momento sonó un click en mi cabeza. Entendí que aquellas ecuaciones que conocía eran un simple modelo de la realidad palpable, pero no eran verdad: las máquinas no son capaces de trabajar sin pérdidas (ya sean mecánicas o no), en un conductor atravesando un campo magnético hay corrientes parásitas no deseadas, en todos los procesos existe una cantidad de energía llamada “entropía” que no puede utilizarse para producir trabajo…

Las cosas están mucho más liadas en la realidad (y en la propia naturaleza) de lo que yo había creído hasta entonces.

Y bien pensado, años después de aquella clase y aquellos temarios kilométricos, y aquella manera de sufrir tan peculiar que tenía por entonces, me he sorprendido a mi mismo sabiendo que la vida puede asustar, que puede ser compleja hasta límites insospechados. Pero que también a veces el equilibrio consiste en analizar las cosas en pedacitos pequeños, en dar a cada cosa su valor. Y después -simplemente- tachar de la ecuación lo que no importa, aquello que no va a variar el resultado de una manera palpable sino que sólo puede distorsionarlo como el ruido de fondo en el metro distorsiona mi conversación con ella, diciéndonos que no hay nada por lo que temer si al final las matemáticas están bien (y casi siempre lo están).

Porque, el tiempo es escaso para sumar menudencias, para ser demasiado escrupulosos con la exactitud, para restar el factor miedo. Porque es cierto: a pesar de todo, “los aviones vuelan”. Y así va a seguir siendo.

CANCIÓN RELACIONADA: Por mucho que se complique la vida, y pasen los años y mi gusto musical se vaya paulatinamente alejando de todo aquello, “Don’t look back in anger” de Oasis es una de esas canciones que siempre colaboran a que la solución a la ecuación encaje.

COSAS QUE SÉ PORQUE SOY UN GEEK (II)

Lo más interesante de la mecánica cuántica son las consecuencias que tienen en tu forma de pensar y de ver los acontecimientos del día a día. Una vez que sabes un poquito sobre el tema, sabes que la crisis no existe, ni la LOMCE, ni la derrota de la Real en Manchester con un gol en propia puerta. Eso que has visto es simplemente una manifestación concreta del universo en el que vives.

Bien, antes he dicho que lo que hemos vivido “no existe”, pero quizá debería haber dicho que todas las posibilidades, incluso las que no has vivido, existen y se han dado. Sí, en algún punto de otro universo, el balón rebotado en Iñigo Martínez pega en el poste, la atrapa el portero Bravo y al contragolpe Carlitos Vela macha a la defensa del United ante un Old Trafford atónito.

Eso es más o menos lo que quería decir Schrödinger con su experimento: si encerramos un gato en una caja junto con un matraz lleno de una sustancia venenosa, una fuente radioactiva y otros elementos peligrosos para la vida del gato, no es correcto predecir antes de abrir la caja que el gato estará vivo o muerto, sino que está vivo y muerto al mismo tiempo. Todos los estados se superponen: radioactividad controlada o no, matraz roto o entero; vida o muerte.

La mecánica cuántica se basa en la imposibilidad de predecir los hechos de forma absoluta. En cambio, sí hay una variedad de posibles observaciones, cada una con su probabilidad. Según la teoría de los universos paralelos de Everett (padre del cantante de Eels de quien ya hablamos aquí) ese conjunto de observaciones constituyen un universo diferente en otra parte del espacio “ordinario”.

El universo se expande a toda velocidad y la densidad de materia se reduce. No hay una sola razón de peso para no imaginar la situación contraria, ni que esos agujeros negros que van quedando atrás mientras avanzamos no puedan reunir un buen día, la materia y energía necesaria para explotar otra vez. Y así siempre, en la inmensidad del hiperespacio, creando y destruyendo universos sin parar.

Universos en los que, quizá, vosotros escribáis esta entrada y yo sea el lector.

CANCIÓN RELACIONADA: The Universal de Blur.

COSAS QUE SÉ PORQUE SOY UN GEEK (I)

Esta es la historia de un joven estudiante de física danés que, sentado en su pupitre, lee un enunciado de su examen que suena absolutamente ridículo: “Explique cómo mediría la altura de un edificio con la ayuda de un barómetro”.

Estupefacto y divertido a partes iguales, la imaginación del joven comienza a volar. Levanta la barbilla, mira al techo y -como si las ideas salieran disparadas hacia el cielo- sonríe y las persigue con la mirada por el aula y las ve flotarr mientras algunas, de puro disparate que son, crecen y engullen otras más modestas.

Ha pasado prácticamente todo el tiempo asignado para el examen y el estudiante no ha escrito nada aún. Decide completar con desgana el resto de la prueba y una vez cumplido el trámite, se vuelve a centrar en su pregunta favorita.

Finalmente, en un arranque de modestia, decide tomar una de las primeras ideas que tuvo que, si bien no la consideraba mejor que las demás, al menos era en la práctica la más viable. Y escribió:

"Coja una cuerda. Átela al barómetro. Descuelgue el barómetro desde la azotea y cuando éste toque el suelo, marque la cuerda y mida. La altura del edificio es igual a la longitud de la cuerda".

Se levanta, entrega su examen y sale orgulloso del aula. Sin embargo, su satisfacción sólo dura unos pocos días. Los mismos que tarda en conocer su nota: SUSPENSO.

Ante lo que le parecía una grave injusticia, el joven concerta una cita con el profesor. Acude puntualmente y se sienta frente a su mesa. Evidentemente, éste no tarda en mencionar su “curiosa” manera de entender el principio de funcionamiento de un barómetro que, como el resto de alumnos entendieron, era la razón de la pregunta.

El joven trata de hacerle entender la ambigüedad de la pregunta. Tras una larga discusión, el profesor acepta repetir el examen en aquel momento y en aquel lugar, con la condición de que demuestre sus conocimientos de física contestando a la misma pregunta en 6 minutos.

Pasan 5 minutos y aún no ha escrito nada, así que el profesor pregunta si quiere marcharse ya pero el joven contesta que tiene tantas ideas que quiere asegurarse de coger la mejor. En el minuto restante escribe:

"Coja el barómetro y láncelo al suelo desde la azotea del edificio, calcule el tiempo de caída con un cronómetro. Después aplique la formula altura = 0,5 por la aceleración de la gravedad y por T^2, donde t es el tiempo de caída del barómetro".

Esta respuesta obtuvo la nota más alta.

Al salir del despacho, el profesor le pregunta por las otras ideas que barajó.

"Bueno - responde el joven - hay muchas maneras. Por ejemplo, coges el barómetro en un día soleado y mides la altura del barómetro y la longitud de su sombra. Si medimos a continuación la longitud de la sombra del edificio y aplicamos una simple proporción, obtendremos también la altura del edificio.

Otro procedimiento muy básico para medir un edificio, pero también sirve. En este método, coges el barómetro y te sitúas en las escaleras del edificio en la planta baja. Según subes las escaleras, vas marcando la altura del barómetro y cuentas el numero de marcas hasta la azotea. Multiplicas al final la altura del barómetro por el numero de marcas que has hecho y ya tienes la altura.

Si lo que quiere es un procedimiento mas sofisticado, puede atar el barómetro a una cuerda y moverlo como si fuera un péndulo. Si calculamos que cuando el barómetro esta a la altura de la azotea la gravedad es cero y si tenemos en cuenta la medida de la aceleración de la gravedad al descender el barómetro en trayectoria circular al pasar por la perpendicular del edificio, de la diferencia de estos valores, y aplicando una sencilla fórmula trigonométrica, podríamos calcular, sin duda, la altura del edificio. En este mismo estilo de sistema, atas el barómetro a una cuerda y lo descuelgas desde la azotea a la calle. Usándolo como un péndulo puedes calcular la altura midiendo su periodo de precisión. En fin, concluyó, existen otras muchas maneras. Probablemente, la mejor sea coger el barómetro y golpear con el la puerta de la casa del conserje. Cuando abra, decirle:

-Señor conserje, aquí tengo un bonito barómetro. Si usted me dice la altura de este edificio, se lo regalo.”

El profesor, absolutamente estupefacto, le pregunta si no había barajado la respuesta más lógica al problema: usar la diferencia de presión marcada por el barómetro en la calle y en la azotea.

- Sí, por supuesto. Pero durante toda mi vida de estudiante, mis profesores me han intentado enseñar a pensar.

El estudiante era Niels Bohr, premio Nobel de Física en 1922 y primero en proponer el modelo atómico basado en neutrones, protones y electrones.

CANCIÓN RELACIONADA: Radiohead “2+2=5”, toda una provocación científica.

BERNOULLI WAS RIGHT

5 lugares donde pensar en Cohen, escuchar a Cohen, leer a Cohen.

1. Frente al Teatro Campoamor, Oviedo

Para recordar el discurso que más impresionado nunca

2. A solas en tu habitación

Porque es la manera en la que hay que escuchar “Songs from a room”. Preferiblemente a media luz y tumbado en la cama. Y esperar a tu verso favorito de "Lady Midnight": I cried “oh, lady midnight, I fear that you grow old, /
The stars eat your body and the wind makes you cold.”
.

3. En un adén, viendo a extraños despedirse

Y enlazar tarareos de "So long, Marianne" o "Hey, that’s no way to say goodbye", dependiendo de la situación.

4. En algún hotel lejos de casa

Porque "Chelsea Hotel nº2" es el maldito himno de las habitaciones de hotel solitarias (o las que contienen la población exacta). Porque en las habitaciones de hotel se queda un trocito de aventura, un recuerdo que puede durar años.

Hay pocas nostalgias como la que se siente al abandonar una habitación de hotel.

5. Largo do Chiado, Lisboa

Porque cuando pienso en Lisboa pienso automáticamente en Pessoa y después rápidamente en Cohen. Quizá porque ambos vieron la vida como algo menor frente a la propia creación. O puede que fuese yo mismo, cuando frente a la estatua de Pessoa en la plaza Do Chiado, me acordé del poema un poema de Cohen:
Un adorable tumulto reúne a la ciudadanía
en sus espamos
mientras vuelve el pasado
en forma de tranvías de oro
Yo llevo una pancarta:
“El Pasado es perfecto”
mi pequeña prima
que no cree en nuestro destino religioso
cabalga como una reina sobre mi nostalgia
Los tranvías hacen reverencias
al doblar una esquina
Fuegos de artificio y polillas
gotean de sus humildes alambres

CANCIÓN RELACIONADA: La versión de The Stranger Song que hace Nacho Vegas, porque como dice al final, casi de un modo inaudible, esto también ha sido “con todos mis respetos, señor Cohen”.

Durante una cena en París, Dylan preguntó a Cohen cuánto tiempo había tardado en escribir Hallelujah. “Mentí” revela Cohen. “Le dije que 2 años cuando en realidad habían sido 3 o 4. Entonces le pregunté cuánto tiempo había tardado él en escribir I and I y me contestó que 15 minutos. Sin duda mentía, no había tardado ni 10”.

No se me ocurre un ejemplo mejor que éste para ilustrar lo que Einstein había descubierto en 1905. La Teoría de la Relatividad Especial afirma que nadie puede viajar a mayor velocidad que la luz y que dos cuerpos viajando a distintas velocidades experimentan un paso del tiempo distinto.

Por ejemplo, si dos gemelos se separasen al nacer porque uno de ellos viaja a una velocidad cercana a la de la luz, en el reencuentro ambos tendrían edades distintas. El tiempo a esa velocidad se pliega sobre sí mismo tantas veces que entonces ya no existe ni pasado ni futuro: todo es presente, este mismo instante.

Pero desgraciadamente, viajar al lomos del espacio deforma el tiempo como se deforman a la vista los paisajes desde un tren, los rostros en una cucharilla de café o la sirena de una ambulancia pasando a toda velocidad. Somos masa y energía deslizándonos por toboganes absurdos de tiempo. A veces la pendiente hace que pase lento y doloroso. Y otras, cuando alcanzamos algún punto de inflexión, lo hacen volar, escaparse entre los dedos sin remedio.

Y justo debajo de esos toboganes, acompañándonos en la montaña rusa entre gente saludando, globos de colores, tómbolas y atracciones, se encuentran los recuerdos, los lamentos por las cosas que hicimos, el arrepentimiento por las que no; el tiempo que no aprovechamos, las esperas o el miedo a exprimirlo demasiado.

Dos genios que viajaron durante años a distintas velocidades cenaron juntos en París. Y sé poco más sobre el tiempo que lo que he escrito las últimas 3 semanas. Pero sí sé que 4 años para escribir “Hallelujah” sigue siendo muy poco.

CANCIÓN RELACIONADA: “Hallelujah” es una canción que ya ha tomado vida propia y que, aunque algunas versiones recientes detestables han añadido azúcar y adornos por toneladas, es mejor en la sombría y grave voz de Cohen. Con el permiso de Einstein: es simplemente atemporal.

Estos son los días en los que Qfwqf no espera sorpresas. Se limita a levantarse temprano, a asearse, a tomar un buen café hecho lentamente en su cafetera italiana, a asomarse al pequeño balcón, a acariciar la enredadera de la fachada con la punta de los dedos, a observar la Vía Láctea, a mirar cómo las cosas simplemente surgen a su alrededor, a hablar con Tiempo y luego – quizá – jugar una partida de ajedrez.

(¡Mira! Allí, lejos, un agujero negro absorbe estrellas, las distorsiona estirándolas por una punta mientras secciona las demás. A veces devuelve violentamente rayos de luz desde su interior).

Y los días pasan l e n t a m e n t e para Qfwqf. Corre las cortinas y baja todas las persianas a las 8 en punto, los fines de semana barre su casa habitación por habitación mientras repasa mentalmente sus ideas descabelladas salidas de las conversaciones con Tiempo. Ideas como que en el futuro habrá un país llamado “Canadá”. O que el agua que había empezado recientemente a salir hirviendo del subsuelo, decoraría ciudades. O que pronto ese planeta que ahora estaba vacío, sería habitado por seres nunca antes vistos y existirían los celos, el arte, las naves espaciales.

Y en una de esas conversaciones, Qfwqf comenzó a temer que aquel bienestar y el silencio de su habitación los sábados por la noche desapareciese. Que su nombre fuera impronunciable -o peor- olvidado por las futuras generaciones de las que Tiempo hablaba. Sintió derivar su existencia como un barco confuso, rebeliones de babor a estribor.

Entonces quiso Tiempo advertirle que todo se acaba y a la vez otras cosas nuevas tienen que comenzar. Que es la ruleta, el decorado que nos íbamos a encontrar todos sin excepción (también nosotros, que recibimos este relato sin conocer su autor).

Y en ese preciso instante algo parecido a la nostalgia surgió de la nada y se instaló en casa de Qfwqf, entre las hojas de la enredadera y sobre el tablero blanco y negro. Y se quedaba para tomar el café, participaba en las tertulias, ayudaba a correr cortinas y esperaba sentada en el balcón al siguiente amanecer.

NOTA: Este es un pequeño homenaje a las Cosmicómicas de Italo Calvino. Uno de los libros que mejor trata la relación de la Humanidad con el paso del tiempo.

CANCIÓN RELACIONADA: “My back pages” es probablemente la canción que más he escuchado en mi vida y conjuga como ninguna el tiempo pasado y la nostalgia: “Ah, pero era tan viejo entonces / Y ahora soy tan joven”.